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Las formas de vender un coche en Salamanca

Los precios de los vehículos de gama media-alta de segunda mano en un concesionario suelen oscilar entre los 6.000 y los 40.000 euros

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Existen diversas maneras para vender un coche de segunda mano en Salamanca. Desde formas tan tradicionales como colocar un anuncio de contacto en el mismo vehículo hasta utilizar las nuevas tecnologías con el fin de encontrar un comprador. Sea cual sea el método empleado, hay ciertas cuestiones que hay que tener en cuenta.

 

Dentro de los métodos de venta de particular a particular, los más comunes son poner un anuncio en un medio de comunicación, colocar carteles en zonas transitadas de la localidad, anunciarse por medio del propio coche o emplear el boca a boca para hacer saber a amigos y conocidos que se quiere vender el coche. Las nuevas tecnologías han ampliado estos métodos a otras plataformas, dentro de las cuales se encuentran las páginas de venta de productos de segunda mano o apps para dispositivos.

Este tipo de compra-venta de vehículos de segunda mano es más económico que acudir a un intermediario profesional, pero tiene la desventaja de poder caer en un fraude. Existen especuladores que se hacen pasar por particulares que se aprovechan del desconocimiento de los clientes para vender coches que no están en óptimas condiciones.

En este caso, los compradores deben ser los encargados de realizar los trámites necesarios, como el contrato de compra-venta, el pago de impuestos, el cambio de nombre y otros costes de transferencia. Es importante que se elija un buen vehículo que carezca de averías irreparables, tenga toda la documentación en regla y ofrezca garantía de calidad al nuevo dueño.

Un particular que desee vender su antiguo coche también debe tener en consideración contactar con los concesionarios especializados en compra y venta de vehículos de segunda mano. Según explica Carlos Díaz, de Diber Cars, la persona interesada en vender debe ponerse en contacto con el concesionario y concertar una cita. Los profesionales del establecimiento se encargan de realizar una valoración in situ del vehículo y transmitir al dueño el coste y el resultado. Posteriormente, si vendo mi Seat, por ejemplo, se llega a un acuerdo, se redacta el contrato y se hace una transferencia bancaria.

Este es también el método más fiable para adquirir este tipo de coches. Trabajan exclusivamente con ciertas marcas de calidad y realizan minuciosos exámenes a los vehículos que compran.

El precio oscila entre los 6.000 y los 40.000 euros para los coches de media o alta gama. El coste se valora por diferentes factores, según explica Carlos Díaz. La principal guía de valores se calcula por la fecha de matriculación y, además, se tienen en cuenta el kilometraje, el equipamiento, el estado físico y el historial de mantenimiento, que debe certificar que el coche ha pasado las revisiones pertinentes.

Aunque la transacción entre particulares resulta más barata, la compra-venta a través de estos intermediarios certifica pagos seguros y un año de garantía. A mayores, ellos se encargan de realizar todos los trámites con la ayuda de una gestoría. Díaz asegura que no es posible bajar los precios ni vender coches de marcas más baratas porque no les sale rentable teniendo en cuenta los impuestos y trámites que tienen que costear.

Su principal tarea es transmitir confianza al cliente, que sepa que se va a llevar un coche que no le va a fallar. Para ello, consideran muy importante acreditar que no se ha manipulado el kilometraje, que se puede contactar con la casa oficial de la marca para constatar que la información que da el vendedor es verídica y que el automóvil cumple con determinados cánones de calidad. Aunque puede tener algún desperfecto, valoran el aspecto mecánico para ver si es algo que se pueda arreglar con una mano de pintura o una limpieza.

El mercado de vehículos de segunda mano es muy diverso, por lo que no existe una tendencia clara de compra ni un perfil específico del comprador. Hay clientes que buscan coches que estén lo más nuevos posible, una compra gracias a la cual no renuncian a cierta calidad y pueden permitirse adquirir un automóvil de gama más alta que si compraran uno completamente nuevo. Otros, por el contrario, prefieren coches más antiguos porque su precio es más bajo.

El coste de los coches se ha mantenido más o menos estable en los últimos años. Aunque la tendencia en otros sectores ha sido de incrementar el precio de los artículos, este no es el caso. Carlos Díaz asegura que es un mercado muy amplio y que, más que subir, los precios han descendido con respecto a los últimos diez años. Uno de los factores que ha llevado a esto ha sido la aparición de los canales de venta de segunda mano no regulados, donde los coches se venden más baratos.

Por último, es reseñable el considerable número de franquicias y grandes empresas que se dedican a comprar coches.

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