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Jugar, el mejor antidepresivo

 

Los adultos vemos el jugar como algo de niños, algo fantasioso, algo que está sólo a nuestro alcance cuando somos pequeños y tenemos imaginación e ilusión hacia las cosas mágicas e insignificantes de la vida.
Todos creemos saber la importancia que tiene el juego en la vida de nuestros niños e intentamos que vivan su infancia lo más plena posible. Lo que no sabemos o creemos es que los adultos también jugamos y mucho menos le damos la importancia que le corresponde.

Los adultos jugamos cuando nos vamos a bailar a la discoteca, cuando leemos un libro, cuando salimos a pasear, e incluso cuando cocinamos por puro placer, no por necesidad u obligación. El juego en los adultos se vuelve muy sofisticado y en ocasiones hasta irreconocible ya que se le describe con otras palabras, afición, hobby… Pero en realidad ¡Todos jugamos!

Para poder jugar de adultos en realidad tenemos que haber aprendido y jugado mucho de pequeños, solos y en compañía, ya que el ser humano es social por naturaleza.

El juego nos reporta multitud de beneficios entre los que destacamos los siguientes: favorece la creación de nuevas conexiones entre neuronas, es esencial para la continua organización cerebral; proporciona placer y disfrute lo que ayuda a aumentar la habilidad para mantener atención y estar alerta, ayuda a regular las emociones y a enfrentarse a experiencias negativas y de estrés. Es un buen preventivo ante la depresión. Con el juego desarrollamos nuestras relaciones sociales y nos ayuda a conectarnos a los demás y crear vínculos de apego, lo que favorece las habilidades lingüísticas y la empatía. En los niños les ayuda a desarrollarse y aprender a través de la experiencia.

Por todos estos motivos no podemos dejar el juego a un lado. Si dejásemos de jugar durante mucho tiempo nuestro estado de ánimo disminuiría y perderíamos nuestro optimismo.

En Centro Esnia nos preocupamos por el juego tanto en la infancia como en el adulto. Ayudamos a los niños y a sus familias a aprender, desarrollarse y conectar a través del juego y creamos un ocio saludable para toda la familia.

Virginia Hernández Enríquez
Terapeuta Ocupacional, del Centro Esnia

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