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Niágara

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– ¿En que película estaba usted pensando cuando me comentaba el otro día que los americanos aprovechaban muy bien sus monumentos naturales?

 

– Pues… en “Centauros de desierto“…

– ¡Ah, sí! ¡El Valle de los Monumentos! ¡Qué paisajes! ¡Son tan protagonistas como John Wayne y compañía…!

– Sí. Pero no sé si se habrá dado cuenta de que algunos sitios se repiten en escenas imposibles… ¡Claro que están muy bien para embellecer las correrías de los indios! John Ford lo supo aprovechar magistralmente. ¡Quedan disculpadas sus licencias cinematográficas en aras de su apasionante guión! Pero comparemos esta película con aquella otra, también suya, “La diligencia“, siempre con su actor favorito… El paisaje luce menos, por ser en blanco y negro, aunque también está presente…

– Bueno, es que la licencia cinematográfica, en cuestiones de paisaje, a veces resulta hasta grotesca, o si prefiere llamarla de otro modo, infantil o ingenua…

– ¿Por ejemplo…?

– Hay varias en algunas de aquellas que se rodaron en España. No recuerdo bien el título… Creo que era “Orgullo y pasión“. Pero sí a Sophia Loren, que trabajaba con el aquel actor cantante…

Frank Sinatra.

– ¡Eso! ¡Qué mujer! En Madrid trajo locos a muchos. Un amigo mío presumía de haber bailado con ella…

-¿Y era verdad?

– Puede que sí, pero no se lo creyó nadie. Aquella película era absurda en todos los sentidos. Y eso que la dirigió un Grande del Cine. Lo único destacado, que me imagino gustaría mucho en EEUU, eran las vistas turísticas españolas… Figúrese que para llevar aquel gigantesco cañón –que debía estar copiado del de la toma de Constantinopla o de las guerras de Granada– desde no sé donde hasta Ávila, recorren El Escorial, Segovia, Cuenca, la Ciudad Encantada… Y luego, los eternos tópicos con que nos etiquetan siempre: corridas de toros, bailes, pueblo ignorante… En fin, mejor olvidarla…

2a– Tenga en cuenta la época en que se hizo. Estaba de moda hacer grandes superproducciones con actores muy de actualidad, quizás iniciando su decadencia… Se utilizaban muchos extras, muchísimos, que en España salían baratos por entonces… Grandes decorados… En Ávila construyeron un lienzo de muralla para ser derribada por el monstruoso cañón… Pero precisamente aquella película, según usted tan mediocre, abrió las puertas de nuestro país a Hollywood, con sus ingentes cantidades de dólares. Se hicieron muchas: “El Cid“, “55 días en Pekín“, “Salomón y la reina de Saba“, “La caída del Imperio Romano“… Muchas. Pero entre todas hay una que destaca y yo diría que ocupa un lugar importante en la historia del cine.

-¡Ah, síi! ¿Cuál?

– “Doctor Zhivago“.

– ¡Tiene usted razón! ¡Extraordinaria! Aunque no sé qué dirían en Rusia.

– Seguramente allí sacarían sus defectos, como nosotros los sacamos de “Orgullo y pasión“. ¿Y dice usted que Sophia Loren estuvo en Madrid?

– ¡Varias veces! Tenía muchísimos admiradores. En el público siempre había un antagonismo muy bien aprovechado por los empresarios. Es lo mismo que ocurría con los toreros: las rivalidades famosas entre Joselito y Belmonte, o entre Manolete y Arruza, o, más tarde entre El Viti y El Cordobés. ¡Y no digamos entre los futboleros! Yo, cuando estaba estudiando, gozaba oyendo las violentas disputas entre unos vecinos, unos “merengues” y otros “colchoneros”, incluso en la misma familia. Yo creo que eso debe ser connatural en el español de a pie.

– Bueno. Y eso… ¿qué tiene que ver con lo que estábamos hablando?

– Es que se creó una…, digamos, como contienda, entre los partidarios de  Sophia Loren y los de Gina Lollobrigida. Claro está que no llegaba la sangre al río, porque tenían mucha competencia. ¡Había tantas bellezas en el cine!

– ¿Y qué me dice de Marilyn Monroe?

– No crea usted que era la favorita del público. No. En España no se podía comparar, en cuanto a fama, con Ava Gardner, por ejemplo… O con la hoy olvidada Esther Williams. Luego sí. No cabe duda de que los escándalos, la publicidad, la elevaron a lo más alto. Pero ese tipo de belleza tan explosiva tardó en cuajar aquí…

– Pero… ¿y “Niágara“?.

– Bueno… eso es otra cosa. Aquella sí que fue una gran película. Aparte de que Marilyn estuviese tan llamativa, la gran protagonista es la catarata. Es lo que decíamos, que los monumentos naturales han sido tratados con gran acierto por el cine norteamericano.

– Tiene usted razón. Se tienen siempre ganas de volverla a ver… Lo mismo que “Centauros del desierto” y “Doctor Zhivago“… ¡Qué bien llevada está la escena de la carga de caballería, o la del tren rojo…! ¡Toda entera! ¡Las grandes películas no tienen desperdicio!

-Así es. Bueno… Si quiere, seguimos con el tema mañana.

– De acuerdo. ¡Hasta mañana!

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4 Comentarios

  1. Hola Emiliano,
    Gracias por este viaje a un cine del pasado que forma parte de nuestro imaginario de infancia y juventud.
    Un fuerte abrazo,

    David

  2. Querido Emiliano,

    Con tanta película hoy nos has distraido del tema de conversación que había quedado pendiente del otro día y por mi parte tengo que volver a incidir en él, con perdón. Tus, bueno… “nuestros” protagonistas siguen sin “bautizar” y ya van siendo mayorcitos.

    La propuesta que hacías el otro día de llamar a uno de ellos “LAMBRUSCO” puede ser adecuada, como bien dices, tanto para el discípulo como para el maestro, y por eso a mi no me termina de gustar. El nombre no lleva la marca clara ni de uno ni de el otro. No obstante me parecería bien que llamases al maestro Lambrusco o Profesor Lambrusco, si tuvieses a bien llamar al discípulo Aemilianus o Aemilianus Puer. Así quedaría constituido el tándem Profesor Lambruso y Aemilianus Puer, una pareja como Roberto Alcázar y Pedrín. El senior y el junior. En cualquier caso y optes por los nombres que quieras, sigo pensando que no es justo que los sigas llamando como A y B o, como en el caso de hoy que, ni siquiera los nombras de manera alguna. Que conste que todo esto lo digo por la pasión que siento por tus relatos y el afán de contribuir a su mayor éxito si fuera posible.
    Un abrazo

    • Es que un bautizo, hoy día, resulta muy complicado. Hay que hablar con mucha gente para el convite. Pensar bien la parroquia y los padrinos. ¡Y más ahora que estamos en el mes de mayo! ¡Está todo cogido ya! Sin contar la catequesis y otros detalles…. ¡Lo sigo pensando…!
      Un abrazo muy fuerte

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