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– Un amigo me ha enviado una tarjeta desde Irlanda. Un paisaje increíble…

 

– ¡Ya! ¡La Calzada de los Gigantes!

– ¡Pero bueno! ¿Cómo lo ha sabido…? ¿Es que me adivina el pensamiento?

– No hombre. No. Es que nos vamos conociendo…

Calzada de los Gigantes (Bushmills, Irlanda) (Foto: Tito Jiménez).

Calzada de los Gigantes (Bushmills, Irlanda) (Foto: Tito Jiménez).

– Esto me recuerda aquel dialogo entre Sherlock Holmes y el inspector…, ¿cómo se llama…? ¡Vaya, que no me acuerdo! Bueno, pues entre esos dos inteligentísimos personajes…

– ¿A qué dialogo se refiere?

– No. No es el que está pensando. No lo escribió Conan Doyle. Me refiero al ingeniosísimo de Jardiel Poncela en “Siete novísimas aventuras…”

– No. No lo he leído.

– ¡Pues no se lo pierda! Es algo así como: -“Buenos di…”. -“Buen…”. –“Venía a…”. -“Mañana se lo…”. -“Muchas gr…”. -“De na… Adi…”. -“Adi…”

– Ja, ja, ja. ¡Es buenísimo! ¡Este Jardiel Poncela era genial! ¡Qué humor! A lo mejor llega un día en que no necesitemos hablar entre nosotros para entendernos. ¿Se imagina si para ello bastase un simple apretón de manos?

Borde de la Calzada de los Gigantes. Obsérvese que, además de la retracción columnar, hay otra menor, basal. (Foto: Tito Jiménez).

Borde de la Calzada de los Gigantes. Obsérvese que, además de la retracción columnar, hay otra menor, basal. (Foto: Tito Jiménez).

– ¡Uff! ¡Sería horroroso! ¿No dicen que Dios nos dio las palabras para ocultar nuestros pensamientos? ¡Qué espantoso sería que todos tuviesen acceso a nuestra intimidad…! ¡Qué horror!

– Yo también pienso así. A lo mejor, una nueva Humanidad, muy diferente de la actual…

– ¡Quite, quite! No quisiera ver eso. ¡He vivido  mi vida, bien o mal, y no quisiera cambiarla por nada…! ¡Por nada!

– Bueno. ¿Y qué cuenta su amigo desde Irlanda?

– Pues se pregunta, y yo también, como puede haberse formado ese paisaje. Ya sabemos que los gigantes nunca existieron. Eso parece fruto de la casualidad, pero ¿cómo es posible? ¡Resulta tan grandioso…!

– ¡Pues ahí donde lo ve, no tiene nada de extraordinario! Es una forma de retracción térmica que se suele dar en los basaltos cuando solidifican…

– ¿Retracción…?

– Sí. Mire. Esto que le voy a decir lo habrá observado muchas veces. Cuando el barro se seca, se contrae y forma unos polígonos separados por grietas. ¿Noo?

– Sí. No hace mucho lo he visto en la orilla del río.

– Bueno. Pues eso es un ejemplo de retracción por desecación. Es posible que el barro quede fosilizado y se litifique conservando las grietas, que se rellenaron de otro material. Cuando ocurre esto también se conservan las pisadas que hubiese en el barro.

“A los basaltos les ocurre algo parecido, con una retracción no poligonal, sino prismática, por enfriamiento, formando a veces grandes columnas. Se da por todas partes, formando acantilados preciosos, o como si fuese una calzada cuando el oleaje lo erosiona, en la “de los Gigantes“. Puede que éste sea el lugar más famoso, pero en cualquier sitio donde haya basaltos puede verse algo similar… Recuerde la Torre del Diablo, en Wyoming, o Los Órganos, en La Gomera…

Retracción poligonal por desecación en barro. Huellas de perros. (Foto: E. Jiménez).

Retracción poligonal por desecación en barro. Huellas de perros. (Foto: E. Jiménez).

– ¿Basaltos, basaltos…? ¿No es un tipo de roca que se utiliza en escultura?

– Sí. Sí. Acuérdese de que el famoso Ídolo de Ciudad Rodrigo se supone que está tallado en basalto, pero no es así -¡ya se lo dije!-; se debe tratar de una diabasa

– ¡Ah, sí! ¡Ya me acuerdo! ¿Y qué es un basalto?

– Es un tipo muy frecuente de roca volcánica…

 – ¿Volcánica? Ahora que lo dice, creo haber leído que la Corteza Inferior es basáltica. ¿Es que puede haber una corteza volcánica?

– Ha puesto usted el dedo en la llaga. Los volcanes cuyo foco está en la Corteza Inferior, el Sima, originan ese tipo de roca. Pero antes de fundirse para dar el magma, la roca originaria, que tiene la misma composición mineralógica del basalto, es una roca plutónica, un gabro. Por tanto, esa corteza debería llamarse gábrica, pero nadie lo hace. Se da por entendido que se sabe lo que le acabo de explicar, y se deja el nombre como está, por costumbre…

Esquema muy simplificado de los tres tipos de volcanes según tengan su foco en la Corteza Superior (A), en la Corteza Inferior (B), o en el Manto Superior (C).

Esquema muy simplificado de los tres tipos de volcanes según tengan su foco en la Corteza Superior (A), en la Corteza Inferior (B), o en el Manto Superior (C).

– ¡Trataré de explicárselo a mi amigo, cuando le escriba o cuando le vea! ¿Y si el foco volcánico está en la Corteza Superior, la granítica?

– La roca volcánica que se origina entonces no es de composición basáltica, sino similar a la del granito. Se llama riolita.

– ¿Y si el foco está más abajo de la Corteza, en el Manto?

– Entonces… ¡Pero quiere usted aprender demasiado en un día…! ¿Qué tal si lo dejamos para otro?

– ¡O.K.!

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7 Comentarios

  1. Querido Emiliano,

    Respecto de eso que dice uno de tus personajes que los gigantes no existieron nunca mira esto que te sorprederá:

    https://worldnewsdailyreport.com/smithsonian-admits-to-destruction-of-thousands-of-giant-human-skeletons-in-early-1900s/

    Al parecer la prestigiosa Smithsonian Institution de USA se dedicó a destruir restos de gigantes porque no encajaban con el paradigma evolutivo al uso…

    ¿Cómo te has quedado? Pues me imagino que de piedra como yo.

    Un abrazo,

    Emilio

    • Muchas gracias, Marga. ¡Que sepas que te sigo en tus andanzas por facebook! ¡Quién pudiera acompañarte!
      Un abrazo muy fuerte

  2. No puedo dejar de pensar que tiene usted el mismo humor de su hermano Santos mi amigo añorado, siempre cuento a su cuñada Josefina, ls cosas que leo en las crónicas suyas, tan bien expuestas y queme encantan. Esta ultima que he leído me dejo perpleja, nunca imaginé tal proceso en las rocas en el basalto , eso me usta demás. gracias por su conocimiento tan profudo de todo.
    Francisca Corbalán M.

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