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Los empresarios salmantinos, encantados con el CETA

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La firma del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea (UE) y Canadá (CETA) supondrá “un notable avance en las exportaciones salmantinas, especialmente en el sector vinculado a la industria agroalimentaria”. Así valora David Sánchez, director de la Aduana de Salamanca-CITYCESA, un acuerdo comercial que busca eliminar el 99% de aranceles entre ambas partes y ahorrar 500 millones de euros a las exportaciones de toda la UE.

 

Durante el último año, según los datos que maneja la consultora en logística y de comercio internacional, las empresas salmantinas han exportado productos por más de dos millones de euros, en su gran mayoría vinculados al sector agroalimentario (miel, cárnicos, huevos y leche) y automotriz.

Unos datos “hasta ahora modestos, pero que tienen un gran potencial de crecimiento futuro, ya que el país norteamericano posee un mercado que destaca por su alto interés por los productos de alta calidad como los que se producen en la provincia”, indica Sánchez.

Salamanca ha conseguido en el 2016 un superávit financiero de más de 1,5 millones de euros, “una relación fructífera” que importa de Canadá cada vez más materiales de equipo y piezas de aviónica dedicadas al sector aeroportuario.

El director de la Aduana de Salamanca-CITYCESA subraya que el acuerdo CETA llevará a las empresas salmantinas “a un mercado emergente con 550 millones de habitantes” que puede convertirse en un futuro “en un importante socio comercial como ahora son los Estados Unidos (entre los 10 socios comerciales más importantes) si el gobierno de Donald Trump continúa con sus políticas comerciales proteccionistas”, opina el experto en logística y mercados exteriores.

Por su parte, la campaña No al TTIP, CETA y TiSA lamenta la aprobación de este acuerdo por parte de la Eurocámara. Las organizaciones sociales, ambientales, sindicatos y otros sectores profesionales recuerdan que aunque el CETA haya sido aprobado en la eurocámara, “es ahora el momento de los parlamentos estatales de bloquear el proceso de ratificación. No podemos permitir que un tratado de comercio e inversiones dictamine nuestras normas sociales, ambientales o laborales. Ahora más que nunca urge la organización social para hacer frente un modelo de globalización fracasado que únicamente aumenta las brechas de la desigualdad y acelera el cambio climático, provocando descontento social y dando paso a populimos de la derecha que intentan capitalizar el descontento social a su favor”, indica.

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