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Reguladores regulares, tirando a malos

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El regulador que regule a los reguladores, buen regulador será. Y es que, efectivamente, tal como nos temíamos, el Banco de España hizo la vista gorda, miró para otro lado, no fuera a darse el caso de pillar a algún “desregulado” con las manos en la masa. Cosa que era fácil y probable, pero que convenía evitar a toda costa.

Así nos lo cuentan ahora, en reciente noticia de prensa, para confirmar una sospecha bastante extendida en la población, en cuanto a la dudosa actuación de ese órgano vigilante durante la crisis de marras.

Y es que al propio Banco de España -vigilante oficial- no le vigilaba nadie. Era en definitiva un regulador desregulado, un vigilante sin vigilar, que es tan absurdo como un policía metido a ladrón, o un guardia civil metido a traficante.

“Invigilando”, como poco. Tal como Esperanza Aguirre confesaba a medias. No queriendo ver, pero viendo. Y consintiendo.

¿Será este un ejemplo más de esa corrupción sistémica de nuestro país, que denunciaba recientemente en su informe Trasparencia Internacional?

¿O será que el Banco de España no es neutral?
Lo digo porque en este país es casi rutina ver a los dirigentes de esa aséptica institución, salir a la palestra política para recomendar siempre (haga frío o calor) una política económica de extrema derecha.

¡Ay, las cajas de España!
Que pasaron de instrumento solidario a chiringuitos de política corrupta.

Nadie ignora que Google (San Google le llaman) es una herramienta poderosa y versátil, pero a veces sus poderes parecen cosa de brujas.
Empiezo a meter en su cajetilla de texto: “nepotismo en… “, y no me da tiempo a seguir escribiendo, El artilugio me completa la frase: “… el tribunal de cuentas“. Justo lo que estaba buscando. Google me ha leído la mente. ¡Qué miedo!

Le doy a la frase surgida de una nube, por partenogénesis y sin concurso de varón, fecundada casi por arte de magia y multitud de consultas: “Nepotismo en el Tribunal de cuentas“. A mi disposición, quintales de información sobre este otro órgano vigilante y fallido.

Al final, cuando tantos órganos son fallidos y gangrenosos, el cuerpo al que sirven y del que forman parte, también resulta fallido y gangrenado. Un Estado fallido, en este caso.

Y una reflexión se me impone: ¿cómo es posible que con tanta información a nuestro alcance, aún triunfe la tiranía, y aún medre la corrupción?

Todo un enigma, que requiere la acción conjunta de la historia, la filosofía, la sociología, la teología, y la psicología de masas.

Donald Trump, el potentado amigo de los pobres, que ha cambiado de estilo y discurso para hacer más de lo mismo, va a desregular un poco más a los ya desregulados (casi ninguno pobre) para que la fiesta de la desigualdad, las quiebras futuras, y las crisis fraudulentas que aún han de venir, no decaigan.

Parece este un caso más en que la víctima vota con entusiasmo al verdugo, o incluso le afila el hacha.
Cosa que ocurre no sólo en USA, sino más cerca de nosotros.

Entiéndase por “desregulados” aquellos listos, que siempre los hay (sobre todo cuando no hay reglas), que tuvieron un enorme arsenal de facilidades e instrumentos técnicos para lograr la actual crisis, estafar al personal, y caminar hacia atrás en la historia.
Trump insiste en esas facilidades.

Quiere reducir la regulación financiera, y los valores financieros responden al alza. Tan contentos. Nada de arrepentimiento sobre los hechos recientes. Nada de cambiar de rumbo. Nada de refundar el capitalismo.
Ya saben ustedes que la ética, y casi diría el sentido común o el interés general, no cotizan en bolsa.

Para defender esos valores, se inventó la política, de la misma manera que el fuego se inventó para ahuyentar a las bestias feroces y combatir el frío de las cavernas. Hoy la política está desaparecida o al servicio del dinero. Como Trump.

El fuego democrático se apaga y las bestias feroces vuelven.

Trump quiere reducir la regulación financiera, y los valores financieros responden al alza. Tan contentos. Nada de arrepentimiento sobre los hechos recientes. Nada de cambiar de rumbo. Nada de refundar el capitalismo.

El furibundo radical (y plutócrata) que criticó hace bien poco los excesos de Wall Street, ahora pone todo el poder conseguido a su servicio. Nada nuevo bajo el sol.
Quizás por eso Rajoy estaba tan silencioso, porque sabe de qué va esta historia.

En cuanto a las eléctricas, se vigilan unas a otras y de paso se guiñan el ojo.
Y así todo.

Europa, nuestra Europa, se escandaliza mientras tanto al ver cómo Trump trata a los refugiados, lo cual nos recuerda el dicho aquel de la viga y la paja, que tan bien conocemos en el Occidente cristiano. Esto en román paladino se llama hipocresía.

En cualquier caso, hace dos días en La Valeta, puerto de piratas, nuestros jefes decidieron -en cuanto al caso Trump- no exagerar tanto, rebajar el tono, y no poner el grito en el cielo por tan poca cosa.

El estilo Rajoy se impone.

Debe pensar nuestro presidente, como aquel otro del tricornio: “no disparéis tanto, que vais a dar a los nuestros”.

Aprovechan nuestros jefes la visita al puerto corsario de Malta, para decir que no hay “refugiados”, sino “migrantes económicos”. Esto introduce un matiz fundamental en la calidad del ahogado.

Veo en un vídeo al juez Bermúdez, entrevistado por Évole, que nos cuenta algo conocido por todos: al gran delincuente económico, al corrupto y golfo de cuello blanco, le trae a cuenta corromperse. Incluso correr el riesgo incierto de pasar un tiempecillo en la cárcel, para luego salir y disfrutar tan ricamente del botín.

Y lo dice un juez.
Así está nuestra justicia, porque así está nuestra política.
O como decía Obama al despedirse de tanto desastre: las reglas no son iguales para todos, y así nos va.

Mientras tanto, Podemos, se desface en un por aquí y un por allí, que aturde a los que allí se agarraron como a un clavo ardiendo, y allí se asomaron como a una última oportunidad de aire y luz. Esperemos que sean tan sólo dolores de crecimiento, y tras la fiebre venga el estirón.

¡Qué estrechos son, pero que necesarios, los resquicios de la esperanza!

En cualquier caso, parecen aún lejos (y que no lleguen) del modelo teocéntrico y servil, casi diría preliterario del PP, y se les supone suficiente cultura democrática como para no caer en lo cutre del golpe cuartelero del PSOE de Susana. Golpe de fuerza, por otra parte, no tan extraño ni exótico, si nos atenemos al hecho histórico que el PSOE (o sus dirigentes) ya colaboró amigablemente con la dictadura de Primo de Rivera, y que existen dudas razonables sobre la naturaleza de la reunión que mantuvieron Enrique Múgica y Joan Raventós, con el general Armada, en vísperas del 23F. Algo sobre esto cuenta Jordi Pujol en sus memorias.

Y no sería necesario recordar el pasado si estos detalles vintage no nos lo recordaran tanto. Pero es que desde que se decretó el fin de la historia, todo parece caminar hacia atrás.

— oOo —

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