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“Los padres que saben aceptar sus errores encajan las críticas de sus hijos”

Nati Cabezas presenta su último libro en el que habla de la relación de padres e hijos, del nido vacío y de la enfermedad del olvido

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Optimista y llena de energía. Aspectos de su personalidad que pueden comprobar el día 10 a las 20.00 horas, en la residencia del Amor de Dios. Porque allí, Nati Cabezas presenta su libro ‘El pájaro que voló del nido y el perfume de una flor marchitada’. La escritora ha decidido que lo recaudado con la venta vaya destinado a la Asociación de Antigu@s Alumn@s del Amor de Dios y a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer. Por razones laborales, ahora está en Omán, donde se han realizado las fotografías.

 

Nati, ¿siempre se está aprendiendo?
Sí. Nacemos aprendiendo y durante toda nuestra vida continuamos el aprendizaje hasta el último suspiro. Unas personas aprenden más que otras porque son más inquietas, curiosas o porque tienen más motivaciones a su alrededor. Sencillamente, saben extraer de cada experiencia, bien positiva o negativa, una lección.

¿Qué aprenden unos padres de sus hijos?
¡Uf! Mucho. Son nuestros espejos. Sólo tenemos que observar cómo son, cómo se comportan y estaremos viendo nuestro interior. Cuando escuchamos sus conversaciones, el tono de voz que utilizan, la forma de contestar, el vocabulario, o los hábitos y nos desagradan, es porque son las verdaderas señales que nos indican, que si no estamos de acuerdo con ellas, tendremos que analizarnos. Cuando cambiamos y nos comportamos de manera distinta, ellos responden en positivo.
Los padres que saben aceptar sus errores y limitaciones aceptan las críticas de sus hijos como verdaderas oportunidades de aprendizaje para el cambio.

La recaudación del libro, 'El pájaro que voló del nido y el perfume de una flor marchita' irá destinada a la Asociación de Antigu@s Alumn@s del Amor de Dios y a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer.

La recaudación del libro, ‘El pájaro que voló del nido y el perfume de una flor marchita’ irá destinada a la Asociación de Antigu@s Alumn@s del Amor de Dios y a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer.

¿Qué importancia le da usted al verbo dar?
Este verbo va cargado con un gran peso que se completa con el de recibir. Dar significa ofrecer a otra persona algo, bien sea material o inmaterial. Los padres damos mucho a los hijos, algunos se centran más en las cosas materiales que en las inmateriales como puede ser: el tiempo, la dedicación, el apoyo o las manifestaciones de cariño.
Cuando las personas estamos dispuestas a dar también tenemos que estar agradecidas por recibir y sin embargo, hay quien piensa que es más feliz solo dando y entonces creo que se rompe el equilibrio. Hay que dar sin esperar nada a cambio, pero con la actitud de gratitud cuando recibes.

Como pedagoga. ¿Es más importante la calidad o la cantidad de tiempo que se debe pasar con los hijos?
Creo que lo ideal es dedicarles el tiempo necesario y con la mejor calidad posible, pero es cierto que por el estilo de vida de algunas familias, no siempre se consigue entonces yo optaría por dedicar el tiempo que se pueda con la mejor calidad posible, esto implica que cuando estemos con ellos, los hijos sientan que se les escucha, se les atiende y comprende. Que sientan en todo momento nuestro apoyo. Existen familias muy bien organizadas que realmente no pasan mucho tiempo con los hijos, pero cuando están lo hacen al cien por cien, dejando el resto de ocupaciones, casi siempre laborales, para sus horas de trabajo.

Que le diría a unos padres que le piden consejo del tipo: Creo que me he equivocado con mi hijo.
Que los padres siempre lo hacen lo mejor que saben con las condiciones que tienen, pero también es cierto que si cometemos errores, se puede aprender de ellos y rectificar. Nunca se tienen que comparar con nadie, cada familia es única, sus circunstancias también, cada hijo es distinto y lo que para uno va bien, para el otro puede que no. Lo más importante es reconocer que si se han equivocado, siempre hay tiempo para reflexionar, analizar y pedir perdón. Esto cuesta, pero es el comienzo de la rectificación. No creo en la equivocación total, quizá sea la oportunidad de aprender que lo importante es llegar a la meta aunque sea con una carrera de obstáculos y que con cada uno de ellos se una lección.

Natividad Cabezas, en el desierto.

Natividad Cabezas, en el desierto.

¿Cuando los niños son pequeños se los educan y cuando son mayores se los aconseja?
Cuando los niños son pequeños se les educa en la responsabilidad para que cuando alcancen la madurez sean ellos los que tomen sus propias decisiones. Es cierto que se les aconseja porque las experiencia ya vividas de los padres les hace conocedores de ciertas circunstancias o de resultados que no desean para sus hijos. Sin embargo, el consejo se tiene que quedar en eso simplemente, no en una imposición. Los hijos tienen que aprender de sus propios errores y experiencias y evitárselas les llevará al fracaso como persona. Es por tanto, importante que durante la infancia les eduquemos para ese momento de independencia y control de su propia vida y apreciando siempre el consejo de los padres como una orientación y una ayuda.

¿Los padres siempre tienen que estar para sus hijos?
Y los hijos para los padres. En una verdadera familia los lazos son tan fuertes que no se necesita estar siempre físicamente juntos. Algunos padres se vuelven muy egoístas y no dejan volar a sus hijos, no les dejan cumplir sus sueños y sus ilusiones por tenerlos amarrados a la pata de la mesa, controlando su vida y reprochándoles todo lo que les han dado en la vida. Ser padres no implica que los hijos tengan que devolverte lo que tú les has proporcionando, eso no sería amor, sería chantaje.
Los hijos que saben que sus padres siempre están para apoyarles, han aprendido con el ejemplo que ellos harán lo mismo, pero porque ese apoyo está basado en el amor a la familia.

Natividad Cabezas y su marido, Antonio González, por razones laborales, la pareja está viviendo ahora en Omán.

Natividad Cabezas y su marido, Antonio González, por razones laborales, la pareja está viviendo ahora en Omán.

¿Qué tienen de especial estos dos proyectos, Alzheimer y la Asociación de Antiguas Alumnas del Amor de Dios para que sean las beneficiarias de la venta del libro?
Pues uniendo con la pregunta que me hacía del significado del verbo dar, este proyecto va destinado a estas dos asociaciones por varios motivos: El primero, porque como socia me hace feliz dar una aportación económica que ayude a superar las dificultades con las que se encuentran para sufragar los proyectos, pero también porque de las dos he recibido una enseñanza de solidaridad y de la cual estoy agradecida. La Asociación de antigu@s alumn@s ha sufragado desde su constitución varios proyectos solidarios en la comunidad internacional de la orden de hermanas del Amor de Dios y en la comunidad de Salamanca. Siempre están donde se les necesitan, trabajando sin cesar y voluntariamente.
Con respecto a la Asociación de Familiares de Alzehimer de Salamanca porque tanto mi marido, mi hijo y yo somos socios y voluntarios. Creemos que la difícil tarea que hace la asociación por los enfermos y familiares no tiene precio, pero sí necesidad económica para poderlo mantener y ofrecer a Salamanca una salida para esta grave enfermedad, que si bien a nosotros afortunadamente no nos toca de cerca, es posible que nos llegue en cualquier momento.
En segundo lugar porque estas dos asociaciones son un ejemplo de transparencia y las personas están cansadas de dar ayudas y ver como se desvían a otros fines. La recaudación de la primera edición de mi libro ‘El pájaro que voló del nido y el perfume de una flor marchita’ se entregará a partes iguales a las dos.
La tercera es que mediante este proyecto que es familiar y que ha contado con la pequeña aportación de un grupo de personas de todas las edades, desde niños hasta abuelos, es un ejemplo para la sociedad de que trabajando juntos se logra todo lo que nos propongamos. Este libro desprende mucho amor desde la portada a cada página y esto es la semilla de un gran fruto.

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