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Los abusos de la casera

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Me dirijo hoy a ustedes para denunciar las malas formas y la falta de moralidad que parecen imperar hoy en día. Es mi caso que este año me he visto obligada a abandonar mi ciudad para comenzar mis estudios en Salamanca. Por diferentes motivos la vida me ha puesto en la situación de tener que marcharme antes de lo que me hubiera gustado. Debido a esta necesidad no me ha quedado otro remedio que rescindir mi contrato de alquiler.

Comuniqué a mi arrendadora mi deseo de finalizar el contrato que nos unía, hecho con el que ella siempre manifestó conformidad y situación que pareció resolverse de manera amistosa y de mutuo acuerdo. Mi habitación sería, y ha sido, ocupada por otra persona que correría, y actualmente corre, con los gastos del alquiler de modo que mi marcha no le ocasionase, ni le ha ocasionado, ningún perjuicio económico en ningún caso. En esta circunstancia mientras la nueva inquilina firmaba su contrato y abonaba su fianza, intento en innumerables ocasiones ponerme en contacto con la arrendadora para la firma de la rescisión de nuestro contrato, la devolución de llaves y la recuperación de la fianza (ya que no se han dejado pagos pendientes ni se han ocasionado desperfectos en la vivienda).

Cuál es mi sorpresa al comprobar que esta señora no sólo no contesta mis llamadas ni responde mis mensajes, si no que se niega a entregarme las facturas de los pagos realizados durante los meses de mi estancia en la vivienda, además de no proporcionar una llave a la nueva inquilina.

Personalmente me parece un abuso el trato recibido por parte de esta mujer que además de ser trabajadora social del hospital público de Salamanca se permite el lujo de hacer apología de la necesidad de buenas personas como ella en el mundo en general y en esta ciudad en particular. Desde aquí le digo, señora, que la apropiación indebida de bienes no sólo es un delito sino una muestra de su ausencia de moralidad. Pero más patente queda aún su falta de moral en el momento en que decide aprovecharse de estudiantes que lejos de ocupar un puesto de funcionario con su correspondiente salario, vivimos del dinero que, con su esfuerzo, ingresan nuestros padres o de los pocos ahorros que conseguimos conciliando nuestros estudios con trabajos temporales.

Expongo hoy aquí mi caso con la intención de pedir un poco de humanidad, razón, respeto y sentido común, ya que considero que nadie debe sentir que ni siquiera es merecedor de unos minutos de conversación telefónica. Confío en que mi caso sea el raro y este tipo de prácticas se realicen con menos frecuencia de lo que nos gustaría pensar.

Pero sobre todo confío en que esta señora no vuelva a aprovecharse de nadie. Y hago hincapié en lo de señora porque, por lo que a mí respecta, esta mujer ha demostrado no ser persona.

Cristina García-Tenorio Corona

5 Comentarios

  1. Denúnciala , es vergonzoso lo de los caseros en salamanca, pisos sucios , infalibles , carisimosnpara lo que ofrecen, se aprovechan de la necesidad de otros pero eso se arreglaría su la gente denunciase

  2. Es una vergüenza lo que pasa con el alquiler. Lo de denunciar, por desgracia no es tan fácil. Ellos lo saben. Saben que un pobre inquilino económicamente no puede hacer frente a una denuncia y a un proceso judicial. Se las saben todas. También la oficina del consumidor se lava las manos. Si alquilaste por agencia… otra estafa. Lo único es una denuncia a Hacienda. A ver qué dueño declara los ingresos de un alquiler ilegal. Ahí les duele.

  3. Es vergonzoso que den lecciones de moralidad. Esta pareja ( conocida en salamanca por su mal hacer) que donde van la lían. Lo quieren todo para ellos. Y van todos los días a misa. Jeje je. Qué fariseos. Denuncia. Que paguen sus pecados con dinero. Lo que más les duele . Y el que hablen de ellos . Claro mal. Se lo merecen.

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