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El club de la lucha

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En el rincón de la derecha, con calzón negro como el fondo de la boca del infierno, con 154 kilos de acerado músculo y un inmaculado record de mil y una despiadadas victorias por K.O, el único, el tirano del ring, el inabarcable, el letal… ¡¡¡Masticaniños Jo!!!

Justo enfrente, en el rincón de la izquierda, con calzón blanco cual primaveral nube solitaria en primavera. Dentro de un indefinido número de kilos de orgullosas y domésticas carnes. En posesión del título de propiedad del record mundial de regularidad bajo el brazo, con el apoyo de sus bien trabajadas mil y una derrotas… ¡¡¡Aleteo de colibrí Jo!!!

No vale morder ni los golpes bajos. Respeten los códigos. ¡Box!

Desigual combate… Un troll de las cavernas con la determinación de eliminar todo lo que se le ponga delante, frente a un tú cualquiera. El que sabe que va descalzo dentro de sus zapatos. Dicen que dos no se pelean si uno no quiere, pero en la versión del Director, al final de la película se ve claramente como uno termina por apabullar al otro. Con pelea o sin ella.

Oposición. Como en tantos casos, su significado dependerá única y exclusivamente del contexto, de ahí la trascendencia de ofrecer el tiempo necesario hasta que finalice el verso. O el combate. Oposición. ¿Apareció antes el examen para acceder a una plaza de empleo público o el Congreso de los Diputados?

Para opositar se antoja interesante aceptar de buen grado, y siempre voluntariamente, que habrá que sumar ciertos conocimientos a esa cabecita. O simplemente encontrarlos, desempolvarlos, restaurarlos, reubicarlos, reutilizarlos… Más adelante espera paciente un muro en forma de papel (por ejemplo) y otro buen número de individuos con los que competir (sin ejemplo). Entenderás que no me refiero en exclusiva a quienes se postulan a poner su reloj a disposición del resto, ¿verdad?

Hay también otros opositores que orientan sus capacidades de manera bien distinta a la de la ingesta de datos o conocimientos (no es lo mismo). Estos no opositan, son miembros de pleno derecho de la oposición. Entenderás que no me refiero en exclusiva a los señores que están frente a los que legislan, ¿verdad?

Quienes opositan deberán escudarse en su agilidad, en su juego de piernas, deben aletear alrededor de la hercúlea mole que tendrán enfrente en cuanto combate decidan aceptar. No hay mejor manera de evitar la demolición que manteniéndose en constante movimiento. Quienes pertenecen a la oposición, en cambio, no necesitan tanta agitación. Tienen confianza en su directo al mentón para ¡NO!quear al rival. ¡No! necesitan más. Recuerda sus 156 kilos de puro power. ¿Sigues viendo únicamente estudiantes y políticos?

Al fin y al cabo, todos, por su puesto tú también, no dejamos de op(osi)tar u/o ponernos constantemente a un disparatado sinfín de elementos y estímulos. Incluso, podemos llegar a optar por (o)poner-nos. Esas sencillas complejidades que nos adornan. Vicisitudes. ¿Depende la oposición de la posición? ¿Será al revés? Paradojas.

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