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Seis Naciones

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– Hace poco he leído unas declaraciones de un famoso futbolista que después de un partido en el que le habían propinado una patada –coz, diría yo– se quejaba de que aquello parecía un partido de rugby. ¿Qué opina usted de eso?

 

– ¿De la coz, o de las declaraciones…? ¡Bueno, yo diría que son la misma cosa…!

– No. No. De lo que dijo.

DSCN0047– Pues me parece que ese futbolista, por muy famoso que sea, no tiene ni idea de lo que es el rugby. Y casi me atrevería a decir que tampoco la tiene de lo que debe ser el deporte. ¡Lo malo del caso es que sus palabras son buscadas por la gente, y puede que por los niños, como si las hubiese proclamado un dios! Si llega a decir eso en Inglaterra, pongo por caso, y no digamos en Nueva Zelanda, yo creo que hubiese causado no sé si risa o indignación. O, a lo mejor, indiferencia, al pensar que qué se podía esperar de un ignorante.

“Pero, hablando de otra cosa… ¿Sabe usted que el rugby es más antiguo que el fútbol?

– ¡Ah! ¿Síi?

– Pues sí. Mire, de lo que le voy a contar, habría que precisar las fechas… Pero eso está en los libros…, o en Internet.

– ¡Cuente…, cuente…!

– Verá usted… En Inglaterra existía la costumbre, desde los tiempos medievales, de organizar auténticas batallas campales entre las aldeas, que luchaban por la posesión de una vejiga de cerdo, sin armas ni objetos contundentes. No era raro que hubiese algún muerto y numerosos lisiados por ello. Las autoridades, preocupadas, instituyeron torneos de tiro con arco, logrando que los ejércitos de su nación dominasen a los franceses en la Guerra de los Cien Años… Pero eso es otra historia…

“El caso es que al comenzar el XIX se institucionalizó el deporte en los colegios, y puede que el más destacado fuese la reliquia de aquellas batallas broncas, que llamaban “fútbol de carnaval”. No había reglas y estaban permitidos los golpes. Fue en la década de los veinte cuando un estudiante del colegio de Rugby, de apellido Ellis, luego reverendo, cogió el balón con sus manos y, corriendo, lo llevó detrás de la línea de fondo contraria. Probablemente sea una leyenda, pero el caso es que se inició una nueva forma de jugar, allí, en Rugby. ¿Por cierto, sabe usted que en esta población se ha calculado que está el centro geográfico de Inglaterra, del mismo modo que el de España está en el Cerro de Los Ángeles, cerca de Madrid?

– Pues no. No lo sabía.

DSCN0048– Sigo. Poco a poco la idea de que había que poner unas normas unificadoras para los encuentros entre colegios hizo que hubiese reuniones y se acordó aplicar las del “futbol que se practicaba en Rugby“. Pero al año siguiente varios colegios mostraron su desacuerdo y formaron una asociación, que decidió jugar con las reglas del “futbol de la Asociación“. Así es como nacieron el futbol-rugby y el futbol-asociación. De un mismo tronco, pero con ramas muy diferentes. Las otras versiones, rugby a XIII, rugby a 7, nacieron después.

– ¿Y los partidos internacionales?

– La afición por el rugby se extendió rápidamente, gracias al ferrocarril, por todo el Reino Unido, saliendo de los colegios y universidades y naciendo los clubes. Fue lógico que se intentase hacer una prueba entre seleccionados de Inglaterra y Escocia y así surgió, en la década de los setenta el primer encuentro internacional. La devolución de la visita, en Edimburgo, tiempo después, tiene su gran anécdota. Por entonces estaba prohibido tomar whisky si no habías caminado antes una distancia. Los jugadores, directivos y seguidores de ambas selecciones tuvieron que recorrerla para poder celebrar el “tercer tiempo”, que es como se llama al convite posterior. No tardó mucho en poderse jugar un Torneo de 4 Naciones, con Gales e Irlanda. A partir de 1910 se sumó Francia y en 2000, Italia. El Torneo de las Seis Naciones continúa siendo el más prestigioso del mundo, copiado por todos los deportes. En el Hemisferio Sur se jugaba el Tres Naciones entre Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, hoy ampliado a 4 con Argentina..

DSCN0049– ¿Y tienen algún trofeo?

– El único es la “Cuchara de Madera”, que se otorga a la selección que pierde todos los partidos. Los demás son honoríficos, tanto el Gran Slam, a la que vence a todas las demás, o la “Triple Corona”, a la británica que vence a las otras tres. Luego está la Copa Calcuta que recuerda siempre al partido primigenio, entre Inglaterra y Escocia.

– Muy interesante. Me tiene que contar más cosas de este histórico deporte. ¿Vale?

-¡Vale!

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4 Comentarios

  1. Querido Emiliano,

    Que magníficos carteles traes hoy. Por sí solos merecerían un artículo. Por favor cuéntanos de qué año son al menos. Y dinos también si conoces el autor. Los dos últimos parecen de la misma mano.

    Por cierto que si quieres podemos quedar un día para ver un partido. ¿En dónde los ves?

    Un abrazo y hasta pronto,

    Cuasi-tocayo

    • Tengo que verlo en mi archivo. En el de la selección castellana contra la Asoc. Dep. Francesa de Buenos Aires actué de linier. El dibujo de este cartel es una versión muy mala de un gran cuadro que estaba en la Federación Castellana, hecho por un jugador del Canoe, cuyo nombre no recuerdo. Está firmado. Me gustaría donar estos carteles y otros menos vistosos que tengo a algún museo del deporte, porque no creo que existan más ejemplares de ellos. Los tengo yo porque los iban a tirar cuando se hizo el traslado de domicilio de la Federación Castellana desde la calle Alcalá 20 a la calle Arlabán 7, donde conviví, casi a diario, con unos grandes camaradas del rugby, grandes personas, grandes deportistas, más que aficionados, esclavos de tan noble deporte, al que dedicaron toda su ilusión. Hablaría horas y horas de aquellos gratos momentos en los campos de rugby, en los terceros tiempos, en los viajes y en aquella entrañable Federación Castellana.
      Un abrazo

  2. Qué bonito articulo Emiliano!!.Mi marido e hijo son grandes aficionados al Rugby,procuran ver todos los partidos que puedan, han ido a Gales a presenciar algún partido,yo también he ido algunos yyy qué diferencia encuentro en las aficiones del fútbol a este gran deporte cómo es el Rugby.

    • Tengo que hablar –mejor dicho, escribir– sobre el público, jugadores, respeto al árbitro y un enorme montón de cosas que hacen de este deporte la más alta distinción de respeto a todo. Es la mejor escuela para los niños. No es la primera ocurrencia que dedico al rugby. Ved la nº 57, titulada “Rugby”.
      Un abrazo

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