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El paro baja por los contratos precarios y la emigración

En 2016 hubo el mismo número de contratos que el año anterior, pero acabó con 3.274 desempleados menos en el Ecyl

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El año pasado acabó con un total de 27.627 desempleados inscritos en las oficinas del Ecyl de Salamanca y provincia, lo que supone un descenso de 3.274 respecto al ejercicio anterior, según los datos facilitados este miércoles por el Ministerio de Empleo.

 

Este descenso del paro se ha producido a pesar de que el número de contratos ha sido casi idéntico al que se registró en 2015 (ha disminuido en 82) lo que ha permitido acabar el año con 2.346 afiliados más a la Seguridad Social respecto a los que había al finalizar 2015.

El paro ha bajado en mayor medida que el empleo que se ha creado porque muchos desempleados se han borrado del Ecyl, bien porque han dejado de percibir alguna prestación o porque no creen que vaya a servirles para encontrar empleo, y en parte por quienes deciden abandonar la provincia por falta de expectativas laborales.

Esos factores empañan unos resultados del paro que de en otras circunstancias habrían sido positivos, pero con las altas tasas de temporalidad y precariedad que se dan en la actualidad en el mercado de trabajo, los salarios de quienes han encontrado un empleo no dan ni para mantenerse.

De hecho, el 92% de los contratos realizados en Salamanca el año pasado han sido temporales y, entre ellos, casi la mitad son a tiempo parcial (por horas, días o semanas).

Y eso a pesar de que gracias a la reforma laboral del PP echar a los fijos sale a precio de saldo.

Solo en el mes de diciembre de 2016 el paro registrado bajó en Salamanca en 597 personas, gracias, sobre todo, al sector servicios (comercio y hostelería) que bajó su bolsa de parados en 68 personas, lo que compenso las subidas en construcción (240) y agricultura (26). También bajó, pero en menor medida, en industria (12) y en el colectivo sin empleo anterior (170).

El numero de afiliados a la Seguridad Social se situó en 114.669 personas lo que supone la destrucción de 229 empleos respecto al mes anterior, a pesar de lo cual el paro registrado se anota una caída de 597 personas.

Baja el paro, aumenta el empleo de mala calidad y se sigue debilitando la protección social a los que se quedan en la cuneta. Noviembre (estos datos se dan con un mes de retardo) acabó con 12.033 beneficiarios de prestaciones por desempleo, pero de ellos solo 4.634 cobran la contributiva y el resto, la ayuda asistencial de los 426 euros.

En Castilla y León el año acabó con 178.186 parados, lo que supone un descenso de 23.510 respecto al ejercicio anterior, y en el conjunto de España lo hizo con 3.702.974 parados, 390.534 menos que en 2015.

1 Comentario

  1. De la lectura de estos datos se deprenden muchas cosas que o se corrigen o esta Capital y Provincia volverán a sus tiempos más negros de siglos anteriores.

    Se destruye empleo fijo y bien retribuido y esto afecta a la “demanda global” ya que los trabajadores tienen miedo y consumen menos, afectando mayoritariamente a los autónomos, pymes y pequeños negocios que viven de la proximidad del empleo estable y suficientemente retribuido.

    Se crea empleo de baja calidad, temporal con retribuciones que no llegan para cumplir con el “mínimo vital emanado de la propia Constitución española”.

    Nuestros jóvenes más preparados se van masivamente a Madrid, Barcelona o al extranjero rompiendo con la cadena normal entre las generaciones…esto está produciendo otro dato negativo para Salamanca, muchas abuelas/abuelos se están marchando para cuidar de sus nietos grandes temporadas en Madrid y Barcelona, dejando incluso de consumir aquí aunque sigan empadronados.

    Con estos datos se entiende perfectamente que estemos perdiendo población cada año entre 2.500 y 3.000 personas. Un “desastre humanitario” solamente comparable a una situación de “Guerra Incivil”.

    Es por ello que se pide a todos los salmantinos que aún tienen sangre en las venas salir a la calle a pedir el auxilio del Gobierno Central o al menos a impedir la “amortización” planificada de nuestros principales motores de desarrollo como son la Universidad y el Hospital Clínico. El mismísimo Rector ha dicho públicamente que les están haciendo un “Corralito”…y nadie hace nada para evitarlo.

    O pedimos o exigimos…o retrocederemos al siglo XIX.

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