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Mejor ‘Operación Triunfo’ que refugiados

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Una vez más recurro al atinado comentario de mi estimado mentor Goti del Sol en el momento en que me disponía escribir sobre el impresionante reportaje firmado el domingo por Jordi Évole en su programa Salvados, en su retorno a La Sexta, después de haberse hecho desear más que mucho. 

 

La expectación en torno a ese retorno no debió de ser la que algunos alimentábamos, ni tampoco el impacto mediático que a priori tenía la entidad de ese primer programa: asistir a la odisea del salvamento de refugiados mar adentro. Reconozco haberme sentido impactado por el dramatismo de las imágenes. Sin embargo, en lugar de glosar esas impresiones personales, prefiero constatar lo que Goti del Sol me comenta como reflejo de un país, o al menos de quienes todavía se siguen sentando ante un televisior para ver una programación cada vez más borreguilmente degenerada:

“Tengo que reconocer que me equivoqué, por un momento creí que los habituales espectadores de televisión se iban a volcar para ver el documental “Astral” en la noche de ayer. No ha sido así, solo un 14% de los que dedicaron la velada a contemplar la pantalla de su televisor se inclinaron por comprobar cuales son los resultados de las políticas emprendidas por la UE como consecuencia directa del neoliberalismo que ha abrazado con tanto entusiasmo. El personal optó en su mayoría, un 24,8%, por observar la nostalgia del reencuentro de los chicos de la primera edición de “Operación Triunfo”. Si a ello se añaden los porcentajes obtenidos por las otras cadenas, el resultado final es que cuatro gatos de un país de cuarenta y seis millones de potenciales espectadores optaron por darse un baño de realidad. Comparto la reflexión de aquél que proclamaba “nos pasa poco”.

La mayoría de los televidentes españoles se han limitado a concordar -añado- con la Unión Europea. Si el papel de la UE en relación con el problema de los refugiados le parece a Évole asqueroso-según su propio calificativo-, también lo puede ser el distanciamiento, la desatención o esa indiferencia de la ciudadanía, cuya deriva por venir debería preocuparnos mucho más con el retrovisor de la historia europea. Quede para siempre en nuestra memoria y en nuestra sensibilidad el gesto de uno de los niñosrefugiados compartiendo su chicle con uno de sus salvadores.

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1 Comentario

  1. Cuanto más le demos la espalda al problema de los refugiados más se agravará el problema. Y si no al tiempo. Hasta que la indiferencia se convierta en xenofobia.

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