Miles de salmantinos acompañaron al grupo de estudiantes franceses que cantaron la Marsellesa al concluir los cinco minutos de silencio
Solemnidad, respeto y silencio, mucho silencio.
Durante cinco minutos la Plaza Mayor, donde acudieron miles de salmantinos, rindió un homenaje callado a Francia, porque como dijo el alcalde, hoy somos todos franceses.Cinco minutos que se hicieron cortos y al concluir, un aplauso largo, potente y sentido, para que desde Francia puedan escuchar que Salamanca está con ellos. Justo en ese instante, l
a fachada de la Plaza Mayor se iluminó, como si de una bandera gala se tratara con los colores azul, blanco y rojo franceses.Y aquí se produjo el momento más emotivo de la vigilia,
cuando un grupo de estudiantes franceses comenzaron a cantar la Marsellesa. El silencio fue de un respetuoso emotivo, tanto que las lágrimas que acompañaban los cánticos de los jóvenes galos se contagiaron a los salmantinos.
Al concluir el himno de la libertad, la Plaza Mayor volvió a aplaudir.GALERÍA DE FOTOS,
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